Baños municipales
A principios del siglo XX, los baños públicos existentes se volvieron insuficientes debido al aumento de la población, mientras que la higiene pública seguía siendo una prioridad, ya que la mayoría de las viviendas no contaban con agua corriente.
Las obras del nuevo establecimiento comenzaron en 1912, pero la Primera Guerra Mundial ralentizó su progreso.
No fue hasta 1925 cuando los Baños municipales fueron finalmente inaugurados, destacándose como uno de los establecimientos más modernos de Francia. Ofrecían una gran variedad de instalaciones: baños romanos, baños medicinales, cabinas equipadas con bañeras y duchas, dos piscinas separadas (una para hombres y otra para mujeres), así como baños especialmente diseñados para perros.
La fachada, de estilo neoclásico, se caracteriza por un cuerpo central saliente con tres grandes ventanales enmarcados por cuatro columnas con capiteles jónicos. Cuatro putti, sentados sobre animales acuáticos, completan con elegancia esta decoración exterior.
En el interior, aunque sobrio, el vestíbulo está embellecido por magníficos vitrales coloridos adornados con motivos florales y guirnaldas. Más allá de su interés arquitectónico y artístico, estos Baños municipales también presentan un valor técnico notable gracias a su caldera original, fabricada por la Société Alsacienne de Constructions Mécaniques.