La capilla de la Santa Cruz
Algunos historiadores sitúan el origen de esta capilla de la Santa Cruz en el siglo XI, considerándola un valioso vestigio del pasado.
Considerada un lugar de culto importante a lo largo de los siglos, ha sido objeto de restauraciones regulares, especialmente en 1620 y 1862, para preservar su arquitectura y su importancia espiritual.
Tras la construcción de la primera iglesia de San Huberto en 1848, su función religiosa disminuyó, pero su papel en la vida local siguió siendo esencial.
Durante la Primera Guerra Mundial, sirvió como enfermería, y luego retomó temporalmente su uso cultual entre 1916 y 1928, en sustitución de la iglesia parroquial destruida. Hoy en día, la capilla sigue brillando gracias a exposiciones, conferencias, veladas musicales o poéticas, proyecciones cinematográficas, así como ceremonias y recepciones. También acoge visitas turísticas, permaneciendo grabada en la memoria colectiva de los habitantes, que la llaman cariñosamente la capilla de la Santa Cruz.