La puerta de Wissembourg
La puerta de Wissembourg es uno de los pocos vestigios aún visibles de la antigua muralla que rodeaba la ciudad.
Su parte baja, correspondiente a la construcción original, data del siglo XIV, cuando servía como entrada fortificada al recinto urbano.
El aspecto actual de la puerta es resultado de una modernización realizada en el siglo XVI, que le dio su característica apariencia.
En su fachada exterior se observan tres troneras situadas en la parte alta, que evidencian su función defensiva.
Bajo estas aberturas, una pequeña hornacina alberga un escudo de armas, añadiendo un toque heráldico a este monumento histórico.